El Camino a PARAMA PURUSHA es LA ENTREGA; y EL ENCUENTRO se da cuando te importa más el otro.
La DEVOCION DEL ENAMORADO junto a la emoción de sentirte amado, es la hoguera donde arde EL FUEGO DEL ESPIRITU.
El Yoga de JESUS contiene el último entendimiento Advaita, la última Iluminación Vipassana... TODO ESTÁ EN ÉL.
"NIEGUESE a sí mismo" ¿Todavía mandas TU en SU casa?
No busques más... Sé EL... sé eso que buscas... pero no lo puedes identificar... ni identificarte con ÉL, ni decir "Yo Soy"
Salí de la New Age porque pone afán en Ascender cuando la perfección viene al revés (Su Gran Obra) traer EL REINO DE DIOS a
la Tierra.
Este blog es foto de una evolución... tantos caminos recorridos y al final todo cedió ante la Omnipresencia y Omnipotencia del ESPIRITU SANTO
Y el Supremo Nombre de JESUS. ... ¡¡¡ Hasta los muertos siguen resucitando hoy al oir ese nombre!!!.
Maranata!

domingo, 13 de enero de 2008

Obama el candidato de LA LUZ.

Este demócrata, que más bien parece republicano, me está llenando el corazón de alegría y seguramente es el hombre de Saint Germain. Barack junto con Ron Paul que si es republicano, son los politicos más integros del panorama mundial. Observen la respuesta del lunes 7-ene-08:

- Hillary Clinton le ha reprochado ofrecer «esperanzas falsas» sobre lo que es posible lograr:
- Obama: «¿Esperanzas falsas? ¿Esperanzas falsas? Eso no existe. Es algo así como si John F. Kennedy hubiera mirado a la Luna diciendo, “demasiado lejos”. Es como si Martin Luther King en la marcha de Washington hubiera mirado desde el monumento a Lincoln hacia el magnifico gentío diciendo “lo siento, el sueño morirá, no se puede hacer...”. No necesitamos líderes que nos digan lo que no podemos hacer, necesitamos líderes que nos inspiren». Y esa es la especialidad de Obama.

Tras su victoria en los previos de Iowa, ofreció un discurso que ha sido
alabado por los medios de información estadounidenses:

"Gracias, Iowa. Dijeron que este día no llegaría nunca. Dijeron que
nuestras expectativas eran demasiado elevadas. Dijeron que este país
estaba demasiado dividido, demasiado desilusionado para unirse en
torno a un propósito común.

Sin embargo, en esta noche de enero - en este momento definitorio de
la historia-, habéis hecho lo que los cínicos decían que no podríamos
hacer. Lo que el estado de Nueva Hampshire puede hacer dentro de cinco
días. Lo que Estados Unidos puede hacer en este Año Nuevo del 2008.

En colas que se han extendido en torno a escuelas e iglesias, en
pequeñas y grandes ciudades, habéis venido como demócratas,
republicanos e independientes para alzaros y decir que somos un único
país, que somos un pueblo y que ha llegado nuestro momento de cambio.

Habéis dicho que ha llegado la hora de superar la amargura, la
mezquindad y la rabia que ha consumido Washington; de acabar con la
estrategia política basada en la división y de optar por otra basada
en la adición; de construir una coalición por el cambio que se
extienda por los estados republicanos y demócratas. Porque así
venceremos en noviembre, y así nos enfrentaremos por fin a los
desafíos que tenemos como país.

Elegimos la esperanza en lugar del miedo. Elegimos la unidad en lugar
de la división, y también elegimos enviar un poderoso mensaje de que
el cambio está llegando a Estados Unidos.

Habéis dicho que ha llegado el momento de comunicar a los lobbistas,
que creen que su dinero y su influencia hablan más alto que nuestras
voces, que no son ellos los dueños de nuestro gobierno, que somos
nosotros; y que estamos aquí para hacernos de nuevo con él.

Ha llegado el momento de un presidente que sea honrado con las
opciones y los desafíos a los que nos enfrentamos; que os oiga y
aprenda de vosotros incluso cuando estamos en desacuerdo; que no sólo
os diga lo que queréis oír, sino lo que tenéis que saber. Y, en Nueva
Hampshire, si me dais la misma oportunidad que en Iowa esta noche, yo
seré ese presidente para Estados Unidos.

Gracias.

Seré un presidente que hará por fin asequible y disponible la
asistencia sanitaria para todos los estadounidenses, del mismo modo
que amplié la asistencia sanitaria en Illinois, uniendo a demócratas y
republicanos para que hacer el trabajo.

Seré un presidente que podrá fin a las amnistías fiscales para las
compañías que trasladan nuestros puestos de trabajo al extranjero y
crearé una reducción fiscal dirigida a la clase media y que vaya a
parar a los bolsillos de los trabajadores estadounidenses, que la merecen.

Seré un presidente que aprovechará el ingenio de agricultores,
científicos y empresarios para liberar a este país de la tiranía del
petróleo de una vez por todas.

Y seré un presidente que pondrá fin a la guerra de Iraq y traerá los
soldados a casa; que restaurará nuestra posición moral; que sabrá que
el 11-S no es una forma de obtener votos a través del miedo, sino un
desafío que debería unir a Estados Unidos y al mundo contra las
amenazas comunes del siglo XXI: las amenazas comunes del terrorismo y
las armas nucleares, el cambio climático y la pobreza, el genocidio y
la enfermedad.

Esta noche nos encontramos un paso más cerca de esa visión de Estados
Unidos gracias a lo que habéis hecho aquí, en Iowa. Y por eso quiero
agradecer de modo especial a los organizadores y los jefes de
distrito, a los voluntarios y al personal que ha hecho todo esto posible.

Y ya que estoy en el apartado de los agradecimientos, para mí tiene
mucho sentido dar las gracias al amor de mi vida, la roca de la
familia Obama, la colaboradora más cercana a lo largo de la campaña,
un aplauso para Michelle Obama.

Sé que no lo habéis hecho por mí. Lo habéis hecho porque creéis
profundamente en la más estadounidense de las ideas: que, ante lo
imposible, las personas que aman a este país pueden cambiarlo.

Esto lo sé. Lo sé porque, aunque estoy aquí esta noche, nunca olvidaré
que mi viaje empezó en las calles de Chicago haciendo lo que muchos de
vosotros habéis hecho para esta campaña y para todas las campañas aquí
en Iowa: organizar, trabajar y luchar para que las vidas de las
personas sean un poco mejor.

Sé lo duro que es. Y que el sueño es escaso, la paga pequeña y el
sacrificio grande. Hay días de desilusión, pero a veces, sólo a veces,
hay noches como ésta, una noche que, dentro de unos años, cuando
hayamos hecho los cambios en los que creemos, cuando más familias
puedan permitirse acudir a un médico, cuando nuestros hijos (cuando
Malia, Sasha y vuestros hijos) hereden un planeta un poco más limpio y
seguro, cuando el mundo perciba a Estados Unidos de modo diferente y
Estados Unidos se vea a sí mismo como un país menos dividido y más
unido, entonces seréis capaces de volver con orgullo la vista atrás y
decir que fue en este momento cuando empezó todo.

Éste fue el momento en que lo improbable golpeó lo que Washington
siempre había considerado inevitable.

Éste fue el momento en que rompisteis las barreras que nos habían
separado durante demasiado tiempo, cuando unimos a personas de todos
los partidos y de todas las edades en una causa común; cuando dimos
por fin a los estadounidenses que nunca habían participado en política
una razón para ponerse en pie y hacerlo.

Éste fue el momento en que por fin hicimos retroceder la política del
del miedo, la duda y el cinismo; la política en que nos derribamos los
unos a los otros en lugar de levantar juntos este país. Éste fue el
momento.

Dentro de unos años, volveréis la vista atrás y diréis que éste fue el
momento, que éste fue el lugar, en que Estados Unidos recordó lo que
significa tener esperanza.

Durante meses hemos sido objeto de risas, incluso de burlas, por
hablar de esperanza. Pero siempre hemos sabido que la esperanza no es
el optimismo ciego.

No es hacer caso omiso de la tarea que tenemos delante ni de los
obstáculos que se encuentran en nuestro camino. No es sentarse en la
cuneta ni rehuir una pelea. La esperanza es algo dentro de nosotros
que insiste en que, a pesar de todas las pruebas que señalan lo
contrario, nos espera algo mejor si tenemos el valor ir a por ello, de
trabajar por ello y de luchar por ello.

La esperanza es lo que vi en los ojos de una joven de Cedar Rapids que
trabaja en el turno de noche tras todo un día en la universidad y que
a pesar de ello no puede permitirse pagar la asistencia sanitaria para
una hermana que está enferma; una joven que sigue creyendo que este
país le dará la oportunidad de realizar sus sueños.

La esperanza es lo que escuché en la voz de una mujer de Nueva
Hampshire que me dijo que no había sido capaz de respirar desde que su
sobrino se había ido a Iraq; que sigue rezando todas las noches para
que vuelva sano y salvo.

La esperanza es lo que llevó a una banda de colonos a levantarse
contra un gran imperio; lo que condujo a la mayor de las generaciones
a liberar un continente y sanar a una nación; lo que condujo a hombres
y mujeres jóvenes a sentarse en comedores de los que estaban excluidos
por su color, enfrentarse a las mangueras y desfilar por Selma y
Montgomery en favor de la causa de la libertad.

La esperanza, la esperanza es lo que me ha conducido hasta aquí, con
un padre de Kenia y una madre de Kansas y una historia que sólo podría
ocurrir en los Estados Unidos de América. La esperanza es el cimiento
de este país, la creencia de que nuestro destino no será escrito para
nosotros, sino por nosotros; por todos los hombres y mujeres que no se
conforman con el mundo tal como es, sino que tienen el valor de
rehacerlo tal como debería ser.

Esto es lo que hemos empezado aquí, en Iowa, y éste es el mensaje que
ahora podemos llevar a Nueva Hampshire y más allá.

El mismo mensaje que teníamos en los buenos y los malos momentos, el
mensaje que puede cambiar este país ladrillo a ladrillo, calle a
calle, con manos encallecidas: que juntos, las personas corrientes
podemos hacer cosas extraordinarias; porque no somos una colección de
estados demócratas y estados republicanos, somos los Estados Unidos de
América; y en este momento, en estas elecciones, estamos otra vez
dispuestos a creer.

Gracias, Iowa."

Fuente: ABC, LA VANGUARDIA.ES, Wanda.

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