El Camino a PARAMA PURUSHA es LA ENTREGA; y EL ENCUENTRO se da cuando te importa más el otro.
La DEVOCION DEL ENAMORADO junto a la emoción de sentirte amado, es la hoguera donde arde EL FUEGO DEL ESPIRITU.
El Yoga de JESUS contiene el último entendimiento Advaita, la última Iluminación Vipassana... TODO ESTÁ EN ÉL.
"NIEGUESE a sí mismo" ¿Todavía mandas TU en SU casa?
No busques más... Sé EL... sé eso que buscas... pero no lo puedes identificar... ni identificarte con ÉL, ni decir "Yo Soy"
Salí de la New Age porque pone afán en Ascender cuando la perfección viene al revés (Su Gran Obra) traer EL REINO DE DIOS a
la Tierra.
Este blog es foto de una evolución... tantos caminos recorridos y al final todo cedió ante la Omnipresencia y Omnipotencia del ESPIRITU SANTO
Y el Supremo Nombre de JESUS. ... ¡¡¡ Hasta los muertos siguen resucitando hoy al oir ese nombre!!!.
Maranata!

lunes, 14 de noviembre de 2011

EL PODER DE MARIA Y SU ROSARIO.

“En cierta ocasión, mientras Santo Domingo predicaba el rosario a una gran muchedumbre, le presentaron un albigense poseído del demonio; exorcizólo el Santo y arrojando su rosario sobre el cuello del poseso le preguntó a los demonios, que de todos los santos del cielo, a quién temían más y a quién debían amar más los mortales. Los espíritus inmundos prorrumpiendo en alaridos ante semejante pregunta se resistieron suplicando al Santo que tenga piedad de ellos.

Insistió Santo Domingo a que respondieran a su pregunta mas todo fue inútil. Viendo que los demonios se negaban a decir palabra alguno se puso de rodillas y elevó a la Santísima Virgen esta plegaria: ¡Oh excelentísima Virgen María! Por virtud de tu salterio y rosario, ordena a estos enemigos del género humano que respondan a mi pregunta!. Los demonios gritando le rogaban al Santo que no los atormentara más, que les permita salir de ese cuerpo sin decir palabras.

Infelices sois e indignos de ser oídos, respondió Santo Domingo. Y arrodillándose, elevó esta plegaria a la Santísima Virgen: Madre dignísima de la Sabiduría, te ruego en favor del pueblo aquí presente -instruido ya sobre la forma de recitar bien la salutación angélica- ¡Obliga a estos enemigos tuyos a confesar públicamente aquí la plena y auténtica verdad al respecto!.

Había apenas terminado esta oración, cuando vio a su lado a la Santísima Virgen rodeada de multitud de ángeles, que con una varilla de oro en la mano golpeaban al poseso y le decía: Responde a Domingo mi servidor. Nótese que nadie veía ni oía a la Santísima Virgen, fuera de Santo Domingo.

Entonces los demonios comenzaron a gritar: ¡Oh enemiga nuestra! ¡Oh ruina y confusión nuestra! ¿Por qué viniste del cielo a atormentarnos en forma tan cruel? ¿Será preciso que por ti, ¡oh abogada de los pecadores, a quienes sacas del infierno; oh camino seguro del cielo!, seamos obligados -a pesar nuestro- a confesar delante de todos lo que es causa de nuestra confusión y ruina? ¡Ay de nosotros! ¡Maldición a nuestros príncipes de las tinieblas! Oid, pues, cristianos! Esta Madre de Cristo es omnipotente y puede impedir que sus siervos caigan en el infierno. Ella, como un sol, disipa las tinieblas de nuestras astutas maquinaciones. Descubre nuestras intrigas, rompe nuestras redes y reduce a la inutilidad todas nuestras tentaciones. Nos vemos obligados a confesar que ninguno que persevere en su servicio se condena con nosotros. Un solo suspiro que Ella presente a la Santísima Trinidad vale más que todas las oraciones, votos y deseos de todos los santos. La tememos más que a todos los bienaventurados juntos y nada podemos contra sus fieles servidores.

Tened también en cuenta que muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan gracias a su intercesión. ¡Ah! Si esta Marieta -así lo llamaban en su furia- no se hubiera opuesto a nuestros designios y esfuerzos, ¡hace tiempo habríamos derribado y destruido a la iglesia y precipitado en el error y la infidelidad a todas sus jerarquías! Tenemos que añadir, con mayor claridad y precisión -obligados por la violencia que nos hacen-, que nadie que persevere en el rezo del rosario se condenará. Porque Ella obtiene para sus fieles devotos la verdadera contrición de los pecados, para que los confiesen y alcancen el perdón e indulgencia de ellos”.

Extraído de un texto de idyanunciad.net

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