El Camino a PARAMA PURUSHA es LA ENTREGA; y EL ENCUENTRO se da cuando te importa más el otro.
La DEVOCION DEL ENAMORADO junto a la emoción de sentirte amado, es la hoguera donde arde EL FUEGO DEL ESPIRITU.
El Yoga de JESUS contiene el último entendimiento Advaita, la última Iluminación Vipassana... TODO ESTÁ EN ÉL.
"NIEGUESE a sí mismo" ¿Todavía mandas TU en SU casa?
No busques más... Sé EL... sé eso que buscas... pero no lo puedes identificar... ni identificarte con ÉL, ni decir "Yo Soy"
Salí de la New Age porque pone afán en Ascender cuando la perfección viene al revés (Su Gran Obra) traer EL REINO DE DIOS a
la Tierra.
Este blog es foto de una evolución... tantos caminos recorridos y al final todo cedió ante la Omnipresencia y Omnipotencia del ESPIRITU SANTO
Y el Supremo Nombre de JESUS. ... ¡¡¡ Hasta los muertos siguen resucitando hoy al oir ese nombre!!!.
Maranata!

domingo, 10 de febrero de 2008

Los 144.000. Mensaje para Los Elegidos.

Son muchos los llamados (toda semilla de Luz=Trigo) y pocos los elegidos (144000 que despertarán al resto).

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega [yo] diré a los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.

TIEMPO DE PASIÓN




Nuestros Hermanos Mayores son tambien hijos de la Luz y del Amor, portadores de la Justicia divina y de fraterna Paz Universal. No somos otra cosa más que esto: instrumentos de Aquél que Es.


“ In nomine Dei ”.

Y Él hablaba al mundo, al mundo de entonces, al mundo de ayer, al mundo de siempre. Y Él anunciaba el Despertar y la Vida a través de la muerte. Y Él se inmoló sobre el altar del sacrificio y de la Cruz, para que en su Pasión, el pueblo, que Dios el Padre le había confiado, fuese rescatado, el pueblo de sus hermanos descarriados, que había que volver a llevar sobre el sendero de la Luz hasta la Casa del Padre. Los hijos en penitencia sobre la Tierra.

Y vino el Hombre, el Hombre lleno de Consciencia Crística, el Enviado Divino, el Santo de los Santos, el Mártir de los Mártires, y nosotros lo reconocimos en Su Verdad, que estaba en nosotros, y que Él nos revelaba por Su Nacimiento y Su Vida, Sus Acciones, Su Muerte, Su Resurrección. Él vino para amarnos y para enseñarnos el Amor. Él se encarnó por nosotros y se hizo hombre para comprender mejor y hacernos comprender: Él extendió Sus manos Crísticas para suavizar nuestros sufrimientos y tomarlos sobre Él. Imploró al Padre por nosotros, sus verdugos, para que, por una extrema prueba de Amor, nosotros pudiéramos aprender a amarnos los unos a los otros.

Sus brazos, grandes como el mundo, nos ciñeron en un único abrazo de Amor del cual nosotros hemos intentado y todavía intentamos deshacernos, prefiriendo la soledad y la desolación.

Hermanos, ¿por qué no intentamos, también nosotros, amarlo como Él nos ha amado y nos ama? ¿Por qué no probamos a llevar con paciencia y resignación nuestra cruz como Él hizo con la suya para enseñarnos? ¿Por qué no pedimos perdón a Dios para nuestro hermano que nos ha ofendido y que, pueda ser, nos ha llevado a la cumbre de la desesperación y del dolor, como Él hizo por nosotros muriendo en la cruz? ¿Por qué no gritamos a todos que Su Verdad es la única Verdad, que Su camino es el único camino, que Su Vida es la única Vida? Él nos tiende siempre la mano desde lo Alto de Su Cruz; tendamos la nuestra con ardor para coger la Suya y así no sentirnos perdidos.

¿Es posible que no hayamos comprendido, que no comprendamos todavía que Él quiso deliberadamente, de forma determinada, subir y sufrir sobre esta cruz para que los ciegos pudiesen abrir sus ojos y ver, al fin, el verdadero Camino que conduce a la Vida: El Camino del Dolor?

Acoge con alegría, hermano, el peso de tu cruz, para que tu yugo se vuelva para ti una dulce carga. Tú, nunca podrás atravesar desnudo un matorral de espinas sin salir con arañazos en tu carne, y tu exilio terrestre es parecido a un matorral espeso en el que te debates desgarrando el cuerpo y el Alma para salir de él. Pero, ¿cuál será tu alegría cuando, aún martirizada tu carne, consigas retirar todas las espinas?

El Maestro, el Cristo quiere darte con Su sacrificio la visión real de lo que es la vida terrestre. Él te habla de Amor, tú abres tu corazón mudo a la esperanza y Él te ofrece hasta Su sufrimiento para que tú puedas aprender en su Pasión terriblemente dolorosa.

Hoy, después de 2.000 años, Su Amor Crístico, Su Cruz Crística, dominan toda la Tierra. Es a Su Amor, a Su Cruz, a lo que tú debes aspirar con todo tu ser, y si tu cruz es ligera, no vaciles en llevar también la de tu hermano, ya que cuánto más pesada sea tu fatiga, más corto será tu camino.

. . . . . . . . . .

Una nueva Semana Santa se aproxima en el tiempo. Supongamos que, de pronto, Jesús el Cristo se presentara de nuevo en la Tierra. ¿Quiénes serían los nuevos acusadores? ¿El nuevo Sanedrín de los Últimos Tiempos podría ser confirmado por los psiquiatras y por los parapsicólogos? ¿Quién sería el Caifás que presidiría el Tribunal y propondría dirigir el dedo de la acusación y de la condenación contra el Hijo del Hombre, Príncipe Celeste de la Nueva Jerusalén, que descenderá del Cielo?

¡No se sabe! Pero ya, en algunos individuos, se perfilan las tendencias. Están dispuestos a establecer el diagnóstico que no sería nada diferente del que condujo a Jesús hacia la cruz.

Estoy seguro de que serían los antes citados quienes compartirían la Obra del nuevo Sanedrín y que, con los sabios y las lumbreras del nuevo poder temporal político-religioso, acusarían, otra vez, “al Elegido de Dios”.

Esto, ciertamente, sucedería así, si al volver sobre la Tierra, el Hijo del Hombre volviese a expresarse con el mismo lenguaje, tuviese los mismos comportamientos y el mismo dinamismo espiritual, moral y político que en el pasado. El diagnóstico sería, sin ninguna duda, éste: “patológicamente anormal, neurótico, mitómano, paranoico, esquizofrénico”.

Otros sabios darían como sentencia lo que sigue: “mentiroso, timador, etc.”. La acusación se volvería más grave si el Hijo del Hombre practicase el arte de curar la carne y el espíritu, haciendo prodigios y milagros. Entonces, a la acusación de los primeros se añadiría la otra, que vendría de los otros iluminados, no mejores que los primeros. Su sentencia sería: “¡Es el diablo! ¡Es Satán! ¡Está poseído por el demonio! ¡Herético!”.

De hecho, el Sanedrín de los últimos tiempos intentaría, por todos los medios, de incriminarlo, de eliminarlo de una forma diferente de la primera vez. El pueblo se limitaría solamente a aprobar la acción de los grandes del nuevo Sanedrín, al que concede, ciegamente, una confianza y adhesión ilimitadas.

Así debería repetirse, de nuevo, la historia. Es así como sucedería si el Hijo del Hombre volviese sobre la Tierra con sus vestidos y su metodología de enseñanza de antaño.

¡Pero no sucederá así! Porque Él no volverá sobre la Tierra con sus mismos vestidos, ni enseñará con la misma metodología. Tendrá un rostro diferente, unos vestidos diferentes y una metodología de enseñanza también diferente. Tendrá a su disposición una cohorte de Seres angélicos y potentes, así como la consolación de hombres y de mujeres terrestres dispuestos a recibirlo y a seguirlo. El nuevo Sanedrín se verá turbado fuertemente y no economizará nada para tentar de acusarlo y de designarlo, a los ojos de la gente, como un Ser clínicamente enfermo y obsesionado espiritualmente.

Sin embargo, esta vez no tendrá éxito. No tendrá éxito, porque el Hijo del Hombre vendrá para juzgar y no para ser juzgado. El nuevo “Caifás” no tendrá ni el tiempo de quitarse sus vestiduras, y los otros no tendrán la posibilidad de conspirar contra Él, ni contra los que le han amado, que están de nuevo vivientes para servirlo en la edificación del Reino de Dios sobre la Tierra.

Su Juicio será severo, y la condenación pesada. No utilizará látigo, porque no sería suficiente para echar a los nuevos mercaderes de Su templo, pero traerá con Él medios más convincentes, mucho más eficaces que el látigo.

No habrá un nuevo Pilatos, ni corona de espinas. No habrá la cruz del suplicio, ni fuerzas reunidas en un poder político-religioso capaz de detener Su paso triunfal en el mundo que Él vino a visitar con humildad y gran Amor, y que Él corregirá con Justicia y Verdad, para que el verdadero testimonio sea dado sobre lo que fue dicho y escrito según la Muy Santa Voluntad de Dios Muy Alto y Glorioso.

Esta es la nueva Semana Santa que debe anidar en todos los corazones y solazar los Espíritus, porque ahora ya se revela la promesa de que el Dolor será sustituido por el Amor, la Justicia y la Esperanza.

El Reino prometido a los justos:
Fuentes:
http://personal.telefonica.terra.es/web/ovnirama
http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080128082844AAA4uGY&show=7

A vosotros, hijos de la Nueva Galilea de los Gentiles, quiero deciros, al final de esta obra terminada, que habla de un futuro que con rapidez se acaba, que ahora vuelve del espacio, una vez las moradas preparadas, Aquél que os hiciera su promesa. Antes vino por Amor y ahora lo hará por la Justicia. No importa si demasiados le odian, o le ignoran... : son los ciegos. Que aún no saben salir de su mundo de tinieblas.

En estos tiempos en los que el fin ya se vislumbra, poco importa lo que se os niega, si El tanto os ofrece. Levantad la cabeza, que es el momento de acudir al parto venturoso : primero el dolor, después el gozo, por haber dado al mundo un hombre nuevo...Mirad al Sol que, cada día, más promesas os traerá con su misterio. Y también porque, cada día, siempre es nuevo y libre. ¡Cuántas cosas podremos descubrir si lo miramos ! Mirémosle bien, porque quien fija la atención encuentra al Padre, el Padre Celestial que nos encuentra a todos en el mismo océano: cada uno de nosotros es como un río...

Este es el tiempo de la Parusía. El mensaje que ahora Jesús nos trae es imperecedero, porque reside en el encuentro y no en la búsqueda. El nos dijo y escrito está : ¿Quién de vosotros, con su inquietud, puede añadir un codo a su estatura ? No os inquietéis, pues, y tened confianza en la espera, puesto que sabéis que ninguno de nosotros crece con la inquietud, sino con la respuesta.

Mirad también a las dulces aves que surcan el cielo: el poder de su vuelo reside en el dominio del aire que está a cada instante bajo sus alas. Mirad el nado del pez: su fuerza y secreto reside en el dominio que tiene sobre el agua que, en cada instante, le rodea. Miremos bien todos, ahora, que la pureza de nuestros espíritus y acciones, reside en el dominio que, sobre el medio de nuestro alrededor, podamos ejercer en cada instante. Lo que fragua y purifica nuestro ser es la intensidad de nuestro fuego de amor interior. Y así, seremos como el más brillante metal.

Es la certeza de cada momento que nos rodea, y de nuestra condición, lo que hace que crezcamos en armonía, y nos convirtamos en lumbreras de este mundo que agoniza. Porque “conversión” significa, de por sí, sacar de una esencia una gran obra. El mensaje de Cristo tiene como base expresarnos lo que es el caminar por esa senda. Que la certeza tiene su raíz más profunda, no en los anhelos particulares de cada uno de los que aquí estamos, sino más ciertamente, en las realizaciones que puedan permitirnos el encuentro con la Nueva Tierra.

Mirad bien, que en Amor debemos movernos y sentirnos Amor en la Esperanza, pues nos traerá alegrías y bienestares no basados en la satisfacción de la materia, sino en el sacrificio que después hará brillar la Luz. Ahora, deberemos morir cada día, porque así, cada día naceremos, y el niño que nace es joven, vital y lleno de energía poderosa.

Hubo tiempos pasados en que todo hombre no tenía tan grata posibilidad de adquirir tanto conocimiento...Y, ahora que la hay, pocos son los que se mueven internamente y trabajan en lo externo por Amor. Y muchos son los que trompetean...

Esta es la época que el Maestro nos anunció: LA DE LA ESPADA . Porque muchos que fueron reprimidos por su ignorancia, se vengarán de éstos que no aprovecharon los tiempos de ocasión que ya pasaron, mientras otros sí captaron el silencio y en él se hicieron piadosos y sabios. Ellos no se vengan ni adulan: callados, actúan. Nadie del mundo los conoce, pero, pronto, brillarán como bengalas.

Mucho es lo que pretenden saber los hombres de este mundo, pero, poco saben de lo que es nuestro. El buen árbol da fruto sano y limpio, pero, el árbol marchito, nada da. Por sus frutos, ya los conocéis. Tened paciencia, que en sus males morirán. No llenéis como ellos la mente, porque entonces el corazón se hará pequeño. En cambio, sed corazón, todo corazón, y seréis UNO como Cristo es UNO. Manejad los latidos de la vida y calmaréis tempestades. No por mucho conocer del corazón, aumenta el ritmo de sus latidos, sino por SABER y ENTENDER del corazón: del propio y no del ajeno. Porque el mejor panadero da lo que sabe que él mismo necesita: BUEN PAN.

Contemplad los frutos que hoy se observan en la obra impía. Ved el fruto que ha dejado la labor del maestro de Maestros, que es la nuestra. Miradlo: porque si mucho es lo que se ha cambiado y mal utilizado, después de todo, sólo lo que es del Padre, perdura. Seamos, pues, del Padre, y seamos todos como ese Sol que amanece con fuerza y llega a su cenit con infinita belleza, estando, en su apogeo, con Luz y Humildad.

Felices aquellos que en la Paz, esperan. Bienaventurados sean.
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Marcados en la frente con el identificador “sello del Dios vivo,” además de tener escritos en la frente, por decirlo así, el nombre del Cordero y el nombre de su Padre, Jehová Dios. ¿Cuántos satisfacen este requisito, y de qué nación o raza son? El apóstol Juan no nos deja en dudas en cuanto a esto, pues dice:

10 “Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, sellados de toda tribu de los hijos de Israel: De la tribu de Judá, doce mil sellados; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil; de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil; de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil; de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín, doce mil sellados.”—Revelación 7:4-8.
Los 144.000 son “comprados de la tierra”, “comprados de entre la humanidad”. Son adoptados para ser hijos de Dios, y después de su resurrección ya no serán simplemente humanos de carne y sangre. Como se menciona en el versículo 4, llegan a ser las “primicias para Dios y para el Cordero”. Es verdad que allá en el primer siglo Jesús fue “las primicias de los que se han dormido en la muerte”. (1 Corintios 15:20, 23.) Pero los 144.000 son las “ciertas primicias” de la humanidad imperfecta, comprados por medio del sacrificio de Jesús. (Santiago 1:18.) No obstante, la recolección de fruto de entre la humanidad no termina con ellos. El libro de Revelación ya ha señalado a la siega o cosecha de una gran muchedumbre sin número que clama con voz fuerte: “La salvación se la debemos a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero”. Esta gran muchedumbre sobrevivirá a la gran tribulación, y al continuar refrescándose mediante “fuentes de aguas de vida” serán elevados a la perfección humana en la Tierra. Algún tiempo después de la gran tribulación el Hades será vaciado, y otros innumerables millones de humanos serán resucitados y tendrán la oportunidad de beber de esas mismas aguas de vida. Si se tiene presente esto, sería correcto llamar a la gran muchedumbre unas primicias de las otras ovejas... son los primeros que ‘lavan sus ropas largas y las emblanquecen en la sangre del Cordero’ con la esperanza de vivir para siempre en la Tierra..
Jorge S

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En otro sitio http://cbcg.org/los_144000c.htm he leido:
Ahora después que ocurre el martirio de Apocalipsis 13, los únicos que son de Cristo y tienen el Espíritu de Dios son los que están en un lugar de protección. Todo el restante son mártires como testigos de Dios según las escrituras. Mateo 16:18 Cristo dijo, “Edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno [Griego, hades= sepulcro] no prevalecerán contra ella.”

El mundo no sabe nada acerca de la gente en el lugar de protección, Dios tiene un plan para ellos.

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